COPA SUDAMERICANA / LIGA DE QUITO 4 - LANUS 0

Actividad Social
25/9/2009
Lo individual por el piso y lo colectivo viaja en subte

Lanús cayó por 4 a 0 ante Liga de Quito en la ida de los cuartos de la Copa Sudamericana. Flojísimos niveles individuales, una cada vez más pronunciada anemia colectiva y un importante bombeo arbitral determinaron una derrota que nos deja excesivamente comprometidos para la revancha.

Antes de arrancar a leer, un consejo. No ponga expectativas en esta nota. No tenemos nada de ganas de escribir y estamos con el ánimo por el piso. Así que, como en una época se decía que se puede cambiar el dial o el canal, acá bien puede irse a otro link.
Lanús jugó mal, muy mal. Es cierto que los dos mazazos antes de los 6 minutos desacomodan a cualquiera. Pero también lo es que ambos goles son productos de errores propios: en el primero pagan Velázquez en el envío del centro, Hoyos en la marca y Caranta en la reacción ante un cabezazo esquinado, pero débil y lejano. Y en el segundo, el equipo dirigido por el Pichón de Bielsa (lo dirán por Rafael???) quedó pésimamente parado en una pelota a favor. Entonces, es esperable que los errores se paguen con goles en contra. Lanús fue responsable de su propia suerte.
También es inocultable que el tercer gol, derivado de un penal ilusorio, liquidó el ánimo del equipo. En esta ocasión, si bien Viera realiza con su brazo un movimiento instintivo propio de un jugador de baby fútbol, la mano que cobró el árbitro colombiano Wilmar Roldán nunca existió. En el último tanto, cuesta entender la falta que comete Velázquez. El entrerriano va tocando a su rival hasta cometerle un penal tan infantil como irreprochable. Hoyos y Peralta, seguramente producto de la bronca acumulada, se fueron de boca con el árbitro, derivando en sendas expulsiones.
No debemos negar que Lanús sigue cayendo tanto a nivel individual como colectivo. Los rendimientos de los jugadores están por el piso. Y están fallando sobre todo los de algunos puestos claves. De la merma no se salva prácticamente nadie; algunos incidirán más que otros, pero lo cierto es que ninguno está bien. Por supuesto, desde las gradas caerán distintas visiones dependiendo de las trayectorias y sobre todo, la actitud que muestren los players en el verde césped. Que, dicho sea de paso, en algunos casos particulares no está siendo la que corresponde, o al menos la esperable.
Este equipo tiene últimamente un defecto importante: cuando no aparecen las individualidades, el conjunto no aparece. Los arrestos individuales ya son moneda corriente. La falta de juego asociado y de sincronización es exasperante.
Todo queda a la suerte de la impronta de alguno, lo que tal vez haya derivado en un excesivo individualismo. Ya son notorias y repetidas las imágenes de algún jugador levantando los brazos ampulosamente, reprochándole a su compañero “¿por qué no me la pasás?”.
El equipo ha perdido el rumbo, y da la sensación que en el mismo sentido marcha el respaldo popular. La derrota en el clásico, la lejanía en el torneo local, una posición dificilísima en la Copa Sudamericana, y sobre todo el bajísimo nivel de juego del equipo, dejan poco margen para el optimismo.


Fuente: www.lanus.com.ar


Lanús se quedó sin recursos antes que sin piernas: a los seis del PT ya perdía 2-0 y fue irremontable. Después, sí, la altura lo liquidó.
LUIS CALVANO | lcalvano@ole.com.ar




Dos jugadas, una detrás de la otra, representan lo que fueron Liga de Quito y Lanús. Sobre los 40 minutos del primer tiempo, Méndez le dio con todo desde afuera del área y dejó vibrando el arco de Caranta: reventó el travesaño. La pelota volvió a los pies del jugador de Liga, la jugada siguió, Lanús la recuperó y tuvo su aproximación al área rival en los pies de Salcedo, quien a una distancia similar a la de Méndez un minuto antes, metió un derechazo al arco... Bah, al arco, una manera de decir. ¿Salió lejos? Es poco: el tiro se fue ¡por el lateral!

Reducir todo a la altura sería injusto con un equipo que juega bien y sabe ser contundente como la Liga. Y hasta sería injusto con Lanús, porque hablaría de un engaño hacia un equipo que no merece tal subestimación. El conjunto de Zubeldía (el primer abanderado en no buscar en los 2.850 metros de altura la excusa perfecta, aunque al final la terminó encontrando en el árbitro) jugó un mal partido y en la escala de grises fue oscuro en la primera media hora y más: negrísimo en los primeros diez minutos. Definitivamente, el ahogo no tuvo nada que ver, porque en la parte inicial del encuentro, cuando el aire todavía alcanza para el esfuerzo, el Grana derrapó. En seis minutos perdía 2-0 y en 25 ya iba 3-0. Es cierto que el tercero llegó por un penal que no fue, porque no hubo mano de Viera. Tan cierto como que es una hipótesis infundada imaginar que sin ese gol, Lanús llegaría a un descuento que le achicase la diferencia pensando en la revancha. La realidad es que, salvo con algún arrebato individual de Salvio, el equipo no generó jugadas de riesgo, incluso ante una defensa de Liga que no parecía del todo firme. Sin embargo, lejos estuvo el Granate de equiparar en números el partido y cerca, demasiado, lamentablemente, de cometer errores y desatenciones en el arranque que a la larga pagó carísimo.

Después, sí, se fundió. Las piernas pesaron el triple y, a excepción de un tiro de Blanco que se le piantó al arquero y casi se mete, Lanús quedó fuera de combate. Apenas tuvo energía para enojarse con el referí cuando dio el segundo penal que esta vez sí fue (infracción de Velázquez a Larrea). Y la bronca resultó con tanta vehemencia que terminó con las expulsiones por protestar de Hoyos y Peralta, exponiendo, en definitiva, una marcada impotencia por no poder. La serie está casi definida y nadie imaginaba en la previa que sería así. Ni el más pesimista podía pensar una goleada, pero mucho menos un arranque tan pobre, y tan definitorio al cabo, como el que tuvo Lanús en Quito.


El túnel del terror
MARTIN MACHIAVELLO | mmacciavello@ole.com.ar
Al menos, yo sí intenté planificar la tarde. Incluso, desde la altura de un sexto piso. Mate, radio y tele (sin volumen). Tomé previsiones. Pasé por el baño antes del arranque. Intuía lo que podía llegar a pasar si no me apuraba. Mi vejiga es sabia. A los 5', Bieler me agarró con la mano encendiendo el gas y a los 6' con los fósforos en la mano. A los 25', cuando nos volvió a bombear el mismo pito que en Caracas, la yerba estaba lavada y mi jueves perdido.

Nuestro técnico será inexperto pero Ecuador lo conoce bien. Ahí jugó con la Sub 20 (Cuenca), viajó como ayudante de Ramón (Riobamba y Cuenca) y ahora como DT (Quito). Es decir, los planteos en la altitud no deberían haber significado para él una caja de sorpresas. Y si tenemos problemas en el llano, a 2.850 metros sobre el nivel del mar todo se potencia.

Ni siquiera tuvimos la viveza de cerrar el partido 0-3, resultado igual de complicado contra el subcampeón del mundo pero... Pero no. Y como bonus track, dos rojas y un hito: conseguimos el peor resultado oficial en torneos internacionales. Luis lo habrá visto bien. O no tanto. También se fue expulsado y terminó observando la goleada en el túnel. En el túnel del terror.

La altura no fue culpable.
El argentino Bieler protagonizó la pesadilla de Lanús: le metió tres goles (dos en dos minutos) y lo dejó groggy.


BIELER CLAVÓ UN BOMBAZO DE PENAL PARA EL TERCERO SUYO Y DE LA LIGA.
FUE INATAJABLE.


Por el Sur del Gran Buenos Aires, más precisamente por Lanús, Claudio Daniel Bieler será recordado como el gran verdugo de la Sudamericana del 2009. Porque en apenas dos minutos (a los cuatro y a los seis) puso de rodillas al equipo de Luis Zubeldía, y más tarde, a los 25, terminó de fusilarlo. Aunque todavía quedan 90 por jugar, este santafesino, habitué ya en convertirles a los clubes argentinos, con su hat-trick casi no le dejó esperanzas a Lanús de clasificarse a la próxima etapa.

Taca o Tanque, como se lo conoce, debutó en Colón el 4 de marzo de 2005, contra Newell's (1-1). Sin lugar en el primer equipo, pasó por Atlético Rafaela para luego emigrar a Colo Colo, donde logró convertir siete goles (uno en la final del Clausura 2007 frente a la Universidad de Concepción). Y de ahí se fue a la Liga, donde obtuvo la Copa Libertadores 08 y la Recopa 09. Pero, además, allí comenzó a gestar su paternidad sobre los rivales argentos: en nueve partidos, lleva acumulados cinco gritos (uno a Arsenal, otro a San Lorenzo -luego de aquel grosero error de Orión- y tres a Lanús).

Finalmente, la pesadilla de Lanús no fue la altura (2.850 metros sobre el nivel del mar), el Freddy Krueger del Grana se llamó Bieler. Y este monstruo empezó a crecer luego de un centro de Méndez y de un error de Hoyos, que él definió con un cabezazo de pique al suelo. Al toque concluyó una contra fatal tras una asistencia de Bolaños. Y para cerrar su papel principal en la película de terror de Lanús definió el penal (que no fue) con un bombazo terrible.
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24.09.2009 19:50|Copa Sudamericana
Lanús necesitará una hazaña para no quedar eliminado
Por la ida de los octavos de final, el equipo de Zubeldía jugó muy mal en Ecuador y perdió ante la Liga de Quito por 4-0. Tres goles los convirtió el argentino Claudio Bieler y el restante lo hizo Edison Méndez. Fueron expulados Santiago Hoyos y Ariel Peralta.
Lanús quedó a un paso de la eliminación de la Copa Sudamericana después de perder en la altura de Quito frente a la Liga Deportiva Universitaria por 4-0, en un encuentro correspondiente a los octavos de ida de los octavos de final. El jueves se jugará la revancha y los de Zubeldía necesitarán una hazaña para no despedirse de la competencia.

Lanús arrancó dormido y la Liga no desaprovechó cada oportunidad que tuvo para lastimarlo. La primera vez que llegó fue a los cuatro minutos y terminó con la pelota en la red: centro de Edison Méndez desde la derecha, la pelota lo superó a Hoyos y Bieler metió un muy buen cabezazo que se clavó al lado del palo izquierdo.

Antes de que el Granate pudiera reaccionar, Caranta ya tenía que ir a buscar el balón adentro del arco otra vez. Dicen que tiro de esquina mal tirado es gol en contra y se confirmó a los seis, cuando Bolaños se escapó en soledad por la izquierda, tocó al medio ante la salida del arquero y la empujó nuevamente Bieler.

Lanús apenas era intentos individuales, especialmente por intermedio de Salvio, quien tuvo una buena chance para descontar a los 19m luego de un derechazo. No aparecía Blanco, Salcedo no participaba del juego y los mediocampistas siempre perdían ante el ritmo constante de los volantes adversarios.

Bieler prolongó su gran momento en el partido a los 24m, tras aprovechar un penal que el asistente cobró por una supuesta mano de Viera (hizo un gesto ampuloso pero le pegó con la cabeza), y el propio argentino estuvo cerca de convertir el cuarto en un mano a mano que le tapó Caranta. El otro que pudo haber aumentado aún más la diferencia fue Méndez, pero su derechazo se estrelló en el travesaño en la última del primer tiempo.

En el complemento, además del resultado, Lanús también jugaba contra la altura de la ciudad de Quito y en ningún momento encontró la fórmula para llegar al descuento. La única clara fue un zurdazo de Blanco que mandó al córner, con esfuerzo, el arquero Domínguez.

La Liga bajó el ritmo con la clara diferencia, pero se podía prever que cuando pudiera meter una buena contra iba a volver a inquietar a Caranta. A los 41m se lo perdió de manera increíble Lara y, a los 44m, Velázquez lo bajó en el área a Larrea y Méndez selló el resultado de penal. En la protesta, se fueron expulsados Hoyos y Peralta. Lanús no tuvo su mejor día y lo puede pagar muy caro.

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