Lanús también escribe la verdadera historia



Mucho para rescatar y poco para corregir de esta campaña 2008/09, que nos encontró como el mejor equipo de la temporada, aun cuando no obtuvimos ningún torneo. Campeones sin corona, orgullosos de nuestro presente, redoblaremos los esfuerzos e iremos por más.

Se cerró la temporada 2008/2009, que será recordada como aquella en la que nuestro equipo sumó mayor cantidad de puntos (75), aventajando por 9 porotos a quien terminó detrás (Vélez), pero en la que desgraciadamente no pudimos alzarnos ni con el Apertura ni con el Clausura. El primero se quedó en La Boca, cuando los Xeneizes vencieron en el triangular final a Tigre y San Lorenzo, mientras el último quedó en manos de Vélez Sarsfield, quien marchaba en la segunda colocación y por esas cosas del destino y del fixture se topó con Huracán, líder hasta esa jornada, venciéndolo y coronándose Campeón. Nosotros quedamos cuartos en el Apertura sumando 37 puntos y terceros en el Clausura, cosechando 38 unidades. En ambas ocasiones, los Campeones adicionaron sólo dos puntos más que los alzados por nuestro Granate.
Las sensaciones vividas en el final de ambas competiciones fueron dispares. En el primer torneo, Lanús tuvo un paso irregular hasta pasada la mitad del certamen, metiéndo un sprint final casi impecable (sumó 19 de los últimos 21 puntos), quedándose en la puerta porque los que venían arriba no aflojaron lo suficiente. En cambio, el Clausura tuvo al Granate en la lucha desde el inicio del certamen, siempre expectante, siendo líder en varias jornadas y sobre todo, mandando en el torneo a falta de tres jornadas. Un fuerte tropezón en la 17º fecha ante Arsenal, hizo que Lanús pierda la punta y luego el empate ante Vélez, a la postre el Campeón, nos dejó definitivamente sin chances. Por eso, lo que fue alegría en el Apertura, resultó en desazón en el Clausura, aún cuando los números fríos marquen que tanto las colocaciones como la suma de puntos fueron similares en ambas competiciones.
Pero el análisis preliminar muchas veces omite detalles, producto de la falta de debate y de recolección de opiniones. Algunas concepciones absolutas de la realidad pueden modificarse, o sostenerse aún más profundamente, luego del intercambio de ideas y, sobre todo, de una mirada más calma de esa realidad existente y sucedida. Confluyeron muchos hechos positivos y otros negativos, estos últimos mucho menores, que dan lugar a esta exploración.
Dentro de lo negativo, la primera perla se la lleva la pronta eliminación de la Copa Libertadores. Ni el más pesimista podía imaginar un destierro en primera ronda del certamen continental más importante sin obtener un sólo triunfo, sobre todo por la calidad de los rivales del grupo (Chivas, Everton y Caracas) y por la prioridad que se le dio a la Santander. Innegablemente Lanús jugó con lo mejor en la Copa, el cuerpo técnico puso toda la carne al asador en los primeros encuentros, priorizándolo por sobre el torneo local, pero la suerte y los resultados fueron esquivos, consumándose la eliminación cuando aún faltaba una fecha para completar la fase de grupos. En conclusión, Lanús intentó pero no pudo, cometió errores, pero desde lo conceptual, desde la planificación y desde la trascendencia que se le dio al certamen, no hay mucho para reprochar más allá de fallas futbolísticas puntuales.
También podemos mencionar este hecho paradójico de no haber ganado ni el Apertura ni el Clausura. Es inocultable que el postre no tuvo la frutilla correspondiente. Nadie podrá hablar de satisfacción plena porque, como reconoció hasta el propio Luis Zubeldía, hubiéramos cambiado ese liderazgo anual por haber bordado una estrella más, pegadita a la Conmebol 96´ y al Apertura 07´. Y atado a esto, y no por ser repetitivos, ni estar ensañados con nadie ni querer meter un dedo infectado con Gripe Porcina en la llaga, sino por no desdecirnos de opiniones ya vertidas y no ocultar pensamientos propios, dentro de lo negativo incluimos algunas decisiones del técnico Granate, quien se mantuvo poco ortodoxo en pasajes del certamen y quiso innovar en algunas cuestiones tácticas inútilmente. Lanús por momentos fue un equipo largo, apostó innecesariamente al contraataque en varios cotejos y por allí podría haber jugado mucho mejor de lo que lo hizo si el esquema y sus decisiones se hubieran, por decirlo de alguna manera, “ajustado a procedimiento” o hubiesen sido las convencionales, ya que, a juicio de quien suscribe, Lanús tiene uno de los mejores planteles del país, y sin lugar a dudas, uno muy superior a sus competidores en la lucha por el título, Vélez, Huracán y Colón. No quiere decir esto que no estemos contentos con este entrenador, o que querramos otro. No, no y no. Queremos a este técnico y festejamos la renovación de su contrato por otra temporada, y deseamos que sean muchísimas más. Entendemos que algunos errores fueron producto de su escasa experiencia en el cargo, ya que no es lo mismo ser ayudante de campo que Técnico principal, pensando que aquello lo preparó para esto, y otros consecuencia de su juventud, sabiendo que muchas veces los jóvenes cometemos errores por pensar que sabemos más de lo que en realidad sabemos. Aún así, opinamos que Zubeldía es el mejor técnico que puede tener Lanús, ya que es de la casa, está consustanciado con el proyecto de divisiones inferiores del Club, siendo producto del mismo tanto en su carrera como futbolista como en su labor de entrenador y que ya tiene ahora no sólo la experiencia sumada como colaborador de Ramón Cabrero sino también la adquirida en esta temporada como principal responsable del equipo profesional. Tal vez somos demasiado exigentes con el entrenador, y quizá sea esto producto de la excelencia a la que nuestra institución nos tiene acostumbrados últimamente. Es decir, que su labor tal vez haya sido buena, o muy buena, pero no excelente, y por ello pensamos que de haber alcanzado ese nivel cualitativo Lanús se hubiera alzado con alguno de los títulos.
Un tema nocivo fue el de las pelotas paradas. Con fallidos tanto en defensa como en ataque, el balón quieto fue un dolor de cabeza recurrente. Y aquí no hay demasiadas dudas: sabemos que el plantel trabaja en este aspecto, pero a la hora de los bifes, por esta vía nos llenaron de sopapos. Podrá haber alguna responsabilidad del entrenador, pero es insoslayable que los errores los cometieron los jugadores, porque ningún técnico en el mundo les diría a sus dirigidos que dejen solos a los rivales cuando los viandazos caen el área propia o que ejecuten los córners y tiros libres sin levantar la pelota del piso. Lo único reprochable al entrenador es no haber probado con diferentes ejecutores, aunque factiblemente Zubeldía haya experimentado y no encontrado variantes positivas ni siquiera en los entrenamientos.
Un tema un poco más preocupante, fue el maltrato dado por los medios de comunicación nacionales para con nuestro equipo, sobre todo de parte del Diario Olé y de algunos programas televisivos (por ejemplo Paso a Paso) y algunos periodistas (hay un Hamilton de Espn al que parece que algún hincha de Lanús alguna vez le birló la novia o frecuentó a su hermana, a juzgar por la maldad y el rencor con el que escribe en contra del Grana), que intentaron instalar que Lanús era favorecido por los arbitrajes, basándose en que el director de la escuela de árbitros, el Sr. Jorge Romo, reside en nuestra ciudad y concuerda con nuestros colores, situación totalmente falaz, dado que el Sr. Romo simpatiza por Boca Juniors. Aún así, de ninguna manera podríamos inferir que Boca Juniors fue alguna vez beneficiado por los arbitrajes por este motivo. Esos medios enrarecieron lentamente el ambiente e intentaron instalar en la sociedad futbolera los favores recibidos por Lanús de parte de los árbitros, afirmación que jamás pudieron sostener con jugadas concretas, con partidos reales, con videos o filmaciones sobre alternativas del juego. El colmo de esta situación se dio cuando el Diario Olé puso en su TAPA que había que tener ojo para ver un penal (el que Bassi sancionó en el cotejo ante San Lorenzo), dejando entrever que el juez había favorecido descaradamente a Lanús. El medio deportivo, con la credibilidad por el piso luego del papelón de la tapa con la inexistente bandera riverplatense “la peor dirigencia de la historia”, se retractó en espacios infinitamente menores cuando el programa televisivo Fútbol de 1º mostró que el penal había sido clarísimo. ¿Qué es lo preocupante de todo esto? Lo altamente alarmante es la injerencia que tienen los medios en la opinión pública, su poder y su incidencia en las decisiones posteriores, concientes e inconcientes, de las personas que están relacionadas con el fútbol. De hecho, Gabriel Brazenas dirigió el siguiente encuentro ante Arsenal, sancionando un inexistente penal para los de Sarandí, hecho que no fue merecedor de tapa de ningún pasquín ni fue sometido al profundo análisis de aquellos medios que se habían detenido a hablar de Lanús y el referato, sino que fue pasado por alto.
Brazenas terminó dirigiendo el encuentro decisivo entre Vélez y Huracán. A buen entendedor pocas palabras. De alguna manera, el periodismo deportivo, el berreta, nos bombeó, y la misión de revertir esa atmósfera será una tarea ardua y dura.
Pero esta temporada estuvo plagada de bonanzas. En primer lugar, Lanús sumó 75 puntos entre ambos torneos, hecho inédito para nuestro Club. El Granate fue el mejor de la temporada en la suma de puntos y en la imagen dejada. El equipo tuvo un patrón futbolístico, y aún cuando puede disentirse sobre algunas cuestiones puntuales, Lanús tuvo un estilo de juego. Algunos jugadores ratificaron sus excelentes condiciones, otros aparecieron, otros sorprendieron, conformando un plantel valuado en millones de euros/dólares.
La clasificación a la Copa Sudamericana, hecho no menor y algunas veces pasado por alto, no deja de ser motivo de orgullo, ya que nos posiciona cada vez con más peso en el continente, cada vez se escucha más el nombre de nuestro Club, que hasta no hace mucho era un perfecto desconocido, mientras hoy es un participante constante de las competiciones de la Conmebol. Este certamen servirá además para mostrar jugadores, para jerarquizarse, siendo también una posibilidad de obtener fuertes ingresos en materia económica. La Copa Sudamericana no contará en esta edición con la participación de los equipos mexicanos, verdaderos verdugos Granates, por lo que se vislumbra que, de pasar la primera fase ante River, la conquista no parece una quimera, teniendo en cuenta que solo Boca y alguno de los equipos brasileros se muestran como potencias. Habrá que ver si Lanús prioriza Apertura o Sudamericana o bien, como se dice vulgarmente, va viendo que pasa para definir a que torneo se vuelca.
Un dato no menor, sobre todo para aquellos que tienen menos de 35 pirulos, es haber vencido a Banfield de visitante en el Clausura (fue igualdad en casa en el Apertura). No deja de ser regocijante ganar el Clásico, por más que el contrincante no sea de fuste y el crecimiento Granate sea inversamente proporcional al empequeñecimiento de los gélidos, vírgenes y reprimidos lomenses, dado que por más que los menospreciemos, no dejan de ser nuestro rival zonal y al que siempre le queremos ganar.
En referencia a los players, hay muchísimo bueno para marcar. En primer lugar, José Sand fue el goleador tanto en el Apertura como en el Clausura, sumando la friolera de 28 goles (15 y 13 respectivamente). El correntino no será tal vez el más dúctil de los jugadores, pero sin lugar a dudas es un arma letal, un goleador como quedan pocos. Pepe encontró su lugar en el mundo en Lanús, y Lanús encontró el goleador que necesitaba hace muchos años. Idolatrado como pocos, el centrodelantero surgido de las inferiores de River no deja de cosechar elogios de parte de la parcialidad Granate, en la construcción de un idilio que parece no tener fin ni techo. Aún cuando su desempeño en algún cotejo no sea el mejor, el apoyo de los hinchas de Lanús es incondicional. Con tantos pergaminos, incluidos su participación en la selección nacional, habrá que ver cuál es su futuro, pero preferimos quedarnos con sus declaraciones de hace un mes, cuando dijo que quisiera quedarse a vivir en Lanús.
Uno de los mejores del último semestre fue Maximiliano Velázquez. El lateral izquierdo continúa afianzándose dentro del equipo y a base de regularidad y efectividad, se ha transformado en un puntal fundamental del once titular. Resistido hace algunos años, el entrerriano de Sonrisa Colgate se bancó las malas sin chistar y hoy está metido hasta la médula del hincha, quien reconoce su esfuerzo y su alta ductilidad con la bola en los pies.
Hay dos casos particulares: Los de Lagos y Ledesma. Ambos no habían logrado trascender, pero en los últimos tiempos se ganaron un lugar respetable. Firulete Cósmico fue desequilibrante en muchísimos partidos, con vital importancia. El paraguayo fue una variante altamente positiva para Zubeldía, quien lo utilizó en diversas posiciones, viéndose el mejor Eduardo como integrante del doble cinco. Los dos amenazan con tener aún más protagonismo en la próxima temporada. Además, Ledesma es convocado asiduamente para su selección, y deseamos que pueda ser de la partida en Sudáfrica 2010.
Blanco fue una de las figuras en el Apertura, y aún cuando bajó algo su nivel en la segunda mitad del año a causa de una lesión que arrastró desde el cotejo de revancha ante Everton, confirmó su valía y su capacidad futbolística.
La aparición más rutilante fue la del Toto Salvio, una suerte de camión con acoplado que arrasa con cuanto se le ponga enfrente, una mezcla de habilidad y fuerza, de talento y potencia como pocos tienen. Por momentos hace cosas que lo acercan a Cristiano Ronaldo, y por otros, por su fuerza y su obstinación, se asemeja a Wayne Rooney. Salvio es, hoy por hoy, la joya del plantel. ¿Cuánto vale? Andá a saber. Su pase se cuenta en millones y millones de euros, y su futuro lo encontrará defendiendo las casacas de los grandes de Europa y la de la selección nacional.
Las salidas de Bossio, Graieb y Salomón son sin dudas dolorosas. Los tres bordaron la estrella del Apertura 07´ y están metidos, alguno un poco más y otro un poco menos, en los corazones de todos. Los tres jugadores se brindaron por completo por el equipo y terminaron siendo muy queridos por nuestros pagos, incluyendo al propio Bossio, tan hostigado en otras épocas. La llegada de Caranta, quien en principio puede avizorarse que tiene un mejor presente que Chiquito, más los niveles de Rodo y El Turco que fueron decayendo, dieron lugar a esta salida triste pero necesaria. Lo que festejamos fundamentalmente es como se dio la desvinculación; con el respeto que se merecen los jugadores y el Club, sin falsedades y con reconocimientos, dejando abiertas las puertas para el futuro. El momento fue el ideal, ya que los tres aún conservaban un buen concepto popular y, a veces podrá ser antipático pero habrá que entenderlo, los momentos del Club no siempre coinciden con los de los jugadores, pudiendo desearse lo mejor y quedando todos como amigos. Creemos que los tres se han ido por la puerta grande, y siempre serán recordados positivamente. Esta situación, dicho sea de paso, no deja de incrementar el sentido de pertenencia que no veíamos hace algunos años, cuando por allí los jugadores que partían no lo hacían de la mejor forma. Hoy, nos honra saber que a cada ex jugador Granate al que le ponen un micrófono se deshace en loas hacia nuestro Club y nuestro escudo. Lentamente, hasta se ha generado el hinchismo del futbolista, que cuando se va ya quiere volver, como en el caso de Lautaro Acosta, quien en el mismo momento en el que estaba firmando su pase al Sevilla, solicitó la posibilidad de retornar a defender la camiseta de Lanús. Estas cosas no pasaban hace un tiempo, y hoy es son un síntoma más de la buena senda.
Un hecho para analizar a futuro, a colación de la partida de Bossio, el capitán, y de Graieb y Salomón, quienes podrían haber sido sus sucesores de haber continuado en el plantel, será quien tomará la cinta. Y no solo por lo que sucede dentro del rectángulo, sino sobre todo por el manejo del grupo y la relación del plantel con el cuerpo técnico y la dirigencia. Ya no hay jugadores mayores de 30 años. Sand y Velázquez asoman como los más maduros aunque su bajísimo perfil mesopotámico parece jugarles en contra a la hora de tomar semejante responsabilidad. Blanco, con su carisma y su personalidad de líder, aparece también como uno de los potables, pero su extrema juventud puede jugarle en contra. Tal vez la cinta pase por Hoyos o Fritzler, aunque ese es un tema que seguramente se definirá sobre el pucho del torneo que viene.
De cara a la próxima temporada, volvieron Pelletieri y Aguirre, dos jugadores muy interesantes. Del plantel actual, hoy leemos que se va Valeri y mañana que se queda Valeri y se va Salvio, y pasado que se va Sand y se quedan Valeri y Salvio, y luego que se van todos, y más tarde que no se va ninguno. La realidad es que aún es muy prematuro hablar de idas y venidas, aunque a simple vista, parece muy necesaria la incorporación de un marcador central.
Finalmente, el hecho más positivo es la consolidación y la coherencia del proyecto, que se muestran como el sustento de Club exitoso y de equipo que no deja de ganar y sumar puntos, instalándose continuamente en los primeros lugares de la tabla de posiciones. Aún cuando no salió Campeón, el Granate no deja de ser receptor de elogios provenientes desde diversos ámbitos. Muchas veces debemos salir de Lanús para valorar aún más el Club que tenemos. Es cierto que este balance se dispara desde la pelotita y en la culminación de la temporada, pero es inevitable entender y tratar de explicar el origen del presente, ya que no es una mera casualidad ni producto de un par de resultados, o de la conjugación de factores estrictamente futbolísticos, como es por ejemplo el caso de Huracán en este último semestre. El proyecto de Lanús, sustentado en la participación de los socios en la construcción y administración del Club, no deja de ser plausible. La amplitud y la democracia interna, aún cuando a veces pueda resultar una democracia no vinculante, ya que no siempre se hará lo que el socio pide, y esta bien que así sea (porque si el socio quiere tener a Messi, lo mejor para el Club será que algún dirigente no permita esa locura y juegue Lagos, que es un poco más barato y fácil de sostener), son el reaseguro del éxito y los cimientos de una continuidad dirigencial fructífera. No queremos aburrir ni ser repetitivos, pero para hoy ver a Blanco con ese desparpajo o a Salvio haciendo esas bicicletas que nos dejan perplejos, hizo falta que los formen desde hace 10 años, o más, por algún dirigente o colaborador de fútbol amateur, y eso puede ser trasladado a la mayoría de las áreas del Club. La injerencia de los socios en la toma de decisiones, no solo al momento de las elecciones sino sobre todo en el día a día, y el trabajo ad honorem de cada uno de los integrantes de los departamentos y subcomisiones son tal vez unos de los pocos secretos que tiene este éxito rotundo que se llama Club Atlético Lanús. Dentro de una sociedad en la que está primero el individuo, esta representación colectiva que se para en la vereda de enfrente del sistema rompe moldes y esquemas, sorprende y enorgullece, y nos conduce inexorablemente a la continuidad en las esferas de las luces del éxito.
El semblante es positivo, el orgullo de pertenecer es inmenso y el futuro se vislumbra promisorio. No fue esta vez, es cierto. Pero la calzada recorrida fue la correcta, y el trazado sigue el mismo camino, así que elegimos sentarnos a disfrutar del presente y tener un poquito más de paciencia, que estando en el cielo, las estrellas son más fáciles de atrapar.

Por Maximiliano Asurey.


Todos los goles de lanus
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